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Hoja de Coca de Huancavelica

Huancavelica en reportaje

La mina de la muerte
La mina de la muerte

En las cercanías de la localidad de Santa Bárbara, a pocos kilómetros de Huancavelica, existe una mina llamada “Mina de la Muerte”, porque en ella murieron trabajando, miles de miles de pobladores de diferentes localidades de Huancavelica y de otros lugares lejanos. Cuenta la historia que los españoles llegaron a esta localidad de Huancavelica, al descubrir un enorme yacimiento de Azoque, el cual era muy valioso, porque gracias a este mineral, se podían separar los minerales extraídos en otras minas del pais, en la que están el Oro y la Plata.

Al llegar la República, esta mina siguió funcionando, pero con poca menor actividad, hasta que se llego a cerrar por completo. Por esas fechas se cuenta que existía en el interior de la “mina de la muerte”, un hombrecito que lo llamaban MUQUI, y alguno de los pobladores de la zona lo vieron sosteniendo en la mano, una pequeña lámpara de carburo, abrigado con un poncho hecho de lana de vicuña., tenía en la cabeza dos pequeños cuernos relucientes y hablaba con voz suave. Este personaje era el más celoso guardián de la mina. Cuando los lugareños entraban a trabajar, tenían que dejarle Coca, Cigarro Inca y su botella de traguito, porque sino, él no dejaba trabajar y ocurrían derrumbes.

Por esa época, también vivía un hombrecito llamado Sebastián, el cual vivía con sus cinco hijos, el mayor tenia 10 años, Sebastián trabajaba en la mina, y nunca había visto al MUQUI y como no lo había visto el decía que no creía que existía. Un día, al entrar solo a trabajar, vio por el fondo del socavón la sombra de un pequeño que corría, al percatarse, Sebastián lo siguió, corrió pensando que ese niño estaba perdido, hasta que se dio cuenta que había entrado demasiado dentro de la mina, lugar donde los trabajadores nunca habían entrado por el temor de los derrumbes. Es allí donde el Muqui se le presenta y le dice. Ahhhhh dices que yo no existo, entonces por no creer en mí, tú nunca podrás salir de esta Mina.

Sebastián, asustado y lloroso le ruega al hombrecito que lo deje salir, pero él le dice que sin su ayuda nunca podrá encontrar el camino de vuelta. El Muqui, le pregunta, ¿que es lo que tienes para que puedas darme? a lo que Sebastián le responde: nada Muqui nada, soy muy pobre y solo quiero salir porque me esperan mis hijos, y ellos deben estar con mucha hambre, a lo que el MUQUI le contesta, quien como tu que alguien te espera, en cambio yo, vivió en las profundidades de esta mina, cuidando el tesoro que nunca descubrieron el Españoles. Yo te veo sincero y bueno, ve con tu familia y llévate esta piedra como recuerdo de nuestro encuentro.


Al salir del socavón, Sebastián corrió donde se encontraban sus hijos a contarles lo sucedido, al llegar a casa sacó de su bolso la piedra que le había regalado, cual fue su sorpresa que era Oro puro. Enterados de la noticia los lugareños, entraron con todos los instrumentos para buscar la veta del Oro, la cual hasta la fecha nunca se encontró.
Desde esa fecha Sebastián y sus hijos siempre que pasan por la boca Mina del socavón, dejan Coca, Cigarro Inca y una botellita de Trago.

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