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Huancavelica en reportaje

El condenado en la carretera
El condenado en la carretera

EL CONDENADO EN LA CARRETERA.

Colección inédita de historias Huancavelicanas, J.C.A.G.


Habían transcurrido tres horas de viaje, desde la salida de Huancavelica camino hacia el campamento minero de San Genaro.

Era una de la madrugada; la abstracta oscuridad hacia que la noche oliera a muerte. La densa neblina impedía ver mas allá de cinco metros; en tanto las hierbas, ichus silvestres y demás enraizados en las pampas dejábanse disfrazar por la chispeada nieve que caía incesantemente, habiendo cubierto en su totalidad la trocha, confundiéndose así las ahuecadas pampas con la trocha, perdiéndose el sentido del camino.
El sueño hacia presa del abuelo, quien conducía el pesado camión cargado de troncos. Sus rendidos párpados hacían que sus pestañas se unieran entre sí, reflejaba en su agrietado rostro preocupación y cansancio.

Al costado derecho de la caseta iba sentado "Chahua ", el ayudante del abuelo. Chahua, como se le llamaba, mantenía los ojos redondamente abiertos a la expectativa de toda maniobra del abuelo, sus manos cuarteadas por las heladas las hundía entre los muslos abrigando así la pegada del intenso frío que flagelaba a la par con un lamentoso silbido del viento.

En tanto José, el nieto, en la plenitud de sus ligeras 8 años buscaba abrigarse entre el abuelo. Chahua sentía los pies helados, las manos frías y el rostro apretado por el frío. Sus vagas miradas hacían que de cuando en cuando vean de reojo cada maniobra del abuelo, quien cuidadosamente deslizaba sus gruesas manos sobre el timón. Y cada vez que el motor requería potencia, encogía el pie izquierdo y luego presionaba con fuerza el embrague simultáneamente cambiando la velocidad.

El parabrisas se ahumaba cada vez mas a medida que sus alientos se confundían entre sí, impregnándose en ella; el abuelo la limpiaba con un retazo de costal viejo.
Fue entonces que Chahua dijo:
Tío, mejor descansa ...El abuelo con voz gruesa y enérgica contesto - ¡Carajo! Los hombres nunca se cansan!.
Para tío, el camino ya no se nota, la huella lo ha tapado la nevada... El abuelo replicó.
¡Ya te dije, además coge la lampa y vas a ir adelante abriendo huella y me guiaré por ella.
Chahua, sin pérdida de tiempo abrió la puerta saco una pala de la parte posterior del asiento e inmediatamente se puso a abrir huella, el abuelo muy cuidadosamente empezó a guiarse por la huella que se habría.
Luego de avanzar unos doscientos metros, Chahua resbalo y cayo. Este es un "cojudo Murmullo el abuelo anda dile que suba que vamos a quedarnos a descansar, ya falta poco para llegar a la repartición de Chonta, ya que de ahí para adelante todo es bajada...
José muy ágilmente salto al camino y fue a decirle a Chahua que dejara de abrir huella que iban a descansar.
Hábilmente el abuelo estacionó el camión dejando un angosto espacio como para que pasara otro camión. Sacaron tres frazadas de lana de alpaca de la parte posterior del asiento, procedieron a cubrirse cada uno casi en la misma posición en la que viajaban.
Chahua, solo una pestañeada y nos vamos... , Dijo el abuelo. Ya tío contesto.
Rápidamente el abuelo había logrado sumergirse en profundo sueño, Chahua buscaba mejor posición y no lograba dormir.
Divisase entonces al fondo del agreste desierto blanco oscuro, una sombra móvil y a medida que se aproximaba el viento soplaba con mas fuerza y el frío se hacía mas frío, la noche sé hacia mas noche, el miedo se hacia terror, esa impresión se creaba José, quién no había logrado conciliar el sueño, ese miedo inocente hacia que su curiosidad despierte y mantenga sus sentidos activos en su escarapelado cuerpo.
Ya la sombra como deslizándose por sobre el aire, se acercaba mas hacia el camión, entonces José en voz de murmullo para no despertar al abuelo dijo: Chahua, Chahua, mira ¿Qué es eso que viene? No se ve bien contesto Chahua. Apretó el botón del parabrisas y un solo movimiento despejo la nieve.

Parece que una señora, pero aquí y a esta hora? Tío, tío ...en voz baja y temblorosa trato de despertar al abuelo.
Abuelito, mira esa señora. El abuelo despertó exaltadamente - ¡Qué pasa!

Mira tío, esa señora que hará a esta hora y sola?

Volvió a activar el limpiaparabrisas y ....¡Que carajo! - exclamo el abuelo, encendió las luces e inmediatamente se escuchó un grito desgarrados que sacudieron las almas de los tres y los cerros simultáneamente contestaron el prolongado grito, extendió los brazos y se pudo ver claramente su mortificado rostro, cual costras putrefactas se despedían de ella, sus largos brazos, sus despellejadas y huesudas manos intentaban rasgar el camión, notábase también sus largas y torcidas uñas que arañaban el aire, la rotosa y podrida bayeta que cubría al diabólico ser se desprendía con la fuerza del viento, su espantosa y larga cabellera se dejaban colgar desde su cadavérico cráneo casi hasta la cintura frente a los estupefactos rostros de Chahua, José y el abuelo quien inmediatamente reaccionó e intentó encender el motor; uno, dos y tres intentos- nada, ¡carajo! , un intento más y encendió, desesperadamente puso en marcha el camión, las bruscas maniobras hicieron que el esquelético ser se hiciera a un lado, presionó el acelerador y empezaron a huir. En tanto el momificado cuerpo como que intentaba detener el camión con ése grito desgarrador y diabólico se hacía cada vez lejano, se alejaron poco a poco y el abuelo sólo atinó a decir con una voz temblorosa - ¡Dios Santo!, perdona a ése pobre condenado, mientras José y Chahua se pusieron a rezar .

¿Qué era eso abuelo?, Preguntó aún titubeando José. Eso es un condenado, Dios lo ha castigado y lo ha enviado a la tierra a pagar su condena hasta llevar un cuerpo y alma, buscan niños que no han cometido pecado alguno. Estos condenados seguramente que antes de su muerte han escondido dinero o algún objeto de oro y nunca han dado a conocer su existencia, hasta que una vez muertos son condenados y andan penando pagando su ambición terrenal....

Ya el lamento de los tiempos y distancias, en sus nevados y fríos caminos entre Talahuara y Chonta, esconden ésta singular historia

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