Tradición MInera

La tradición minera en el Perú, nace en Huancavelica y no precisamente por la explotación del Oro y la Plata, sino por el Azogue o Mercurio, que con la llegada de los españoles en la segunda mitad del Siglo XVI, tomó gran importancia, por ser un elemento que contribuyó en la explotación del oro y la plata, a través de la amalgamación.

Los antecedentes históricos mineros de Huancavelica se remontan desde sus primeros pobladores, específicamente de la cultura Chanca, los Pokras y los Anqaras, quienes explotaban las minas del Cerro Santa Bárbara con usos domésticos y decorativos para la nobleza de sus grupos étnicos. Explotaban el llimpi, que era un mineral de color rojizo (rojo indio) para decorar artísticamente sus utensilios y para realizar sus ritos religiosos.

Con la conquista de los españoles, Huancavelica fue tomando mayor importancia, gracias a las riquezas de sus minas y fue bautizada como “La Villa Rica de Oropesa” y fundada el 4 de agosto de 1571 por Real Orden del Virrey Don Francisco de Toledo.El Azogue se convertía en un precioso recurso que muy escasamente existía en el mundo, considerándose el único en su género en América y que aportaba en aquel entonces 100 millones de pesos anuales a la corona española.

Las Minas de Huancavelica alcanzaron a tener una importancia económica y financiera de primer orden a nivel mundial en la época del virreinato, por lo cual históricamente, le sirvió a Huancavelica a ser considerada como uno de los departamentos con mayor tradición española y minera del país.

La mina Santa Bárbara, al principio fue trabajada por su primer dueño, hasta que en 1570 se incorporó a la Corona Española. Según los cronistas, esta mina asombró a los virreyes extranjeros, arrancándoles el calificativo de la maravilla más grande de la tierra.

En esta mina existían tres socavones denominados Chaclatacana, San Francisco y Santa Bárbara, esta última de grandes dimensiones, en la que según cuentan se caminaba a caballo.En los años 1640 y 1687, sucedieron dos grandes tragedias, al venirse abajo las puertas y arcos de las minas, muriendo más de 200 personas entre indígenas y españoles.

Pero la mayor incidencia de muertes se daba por enfermedades ocupacionales. Se dice que en muchas ocasiones las madres llegaron a hacer inválidos a sus hijos pequeños para que se queden inhabilitados y no los obliguen a trabajar en la mina.La mina Santa Bárbara durante su explotación se hizo de muchas historias y leyendas y que gracias al mercurio fue la mina más importante de su época, constituyéndose, junto con Potosí, en la columna vertebral de la economía española y virreynal por más de dos siglos.

Planta de Fundición de Cinabrio en Santa Bárbara

En la emancipación del Perú con la expedición libertadora, la mina pasó a ser de propiedad del Estado y en 1836 se organizó una sociedad para explotarla.

En 1846 esta mina pasó como arriendo, para después pasar a poder de personas particulares.Actualmente la mina Santa Bárbara se encuentra abandonada desde hace más de 25 años y es un mudo testigo de la historia de un pueblo minero por excelencia.

La minería trajo consigo el progreso de los pueblos, a su dinámica se construyen las carreteras y el ferrocarril.

A esta dinámica corresponde el ferrocarril que une la ciudad de Huancayo con Huancavelica, inaugurado en 1926 durante el gobierno de Leguía, siendo Ministro de Hacienda el ilustre huancavelicano Celestino Manchego Muñoz.

Creditos: Jorge Luis Castillo Salazar

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