Una visita a la Mina Santa Bárbara.

Antuquito visita a la Mina Santa Bárbara.

Ya son como las cinco de la tarde del 31 de Mayo del 2017 y gracias a la amabilidad de Arturo, José, Julio y Juan Andres, saliendo desde la ciudad de Huancavelica y luego de unos treinta minutos hemos llegado al pueblito llamado Saccsamarca, un lugar realmente encantador como sacado de una película de aventura, es un lugar como si el tiempo se hubiera detenido hace unos 500 años, no hay agua potable, ni desagüe, luce tranquila, no hay nada que perturbe la paz que se respira, la mayoría de las casitas son de piedra rodeada de árboles y pasto verde alrededor, partida en dos por el Río Disparate, con construcciones que datan de siglos; al bajar por la carretera de trocha divisamos que de algunas casitas sale humo blanco señal de que los pocos pobladores están cocinando con leña a la usanza antigua, en una tullpa de barro y usando como combustible bosta o leña.

Cruzamos sobre el río Disparate aún azulino por un puente pequeño de maderas y como a cincuenta metros abajo nos encontramos con un puente hecho de piedras y que comunica con una pequeña capilla, atrás hay un cementerio también hecho de piedras, al frente cruzando al puente hay una entrada que da a una plazita, muy pero muy antigua que tiene una explanada lleno de pasto verde, a los costados hay una iglesia y casas abandonadas, no hay ni una sola persona, solo los cerros de sólidas piedras enormes, eucaliptos y algunos árboles llamados quinuales que cuidan el lugar, por ratos tétrico, por ratos misterioso, por ratos hermoso, es el vestigio de un pasado controvertido.

Seguimos el camino rumbo al antiguo pueblo de Santa Bárbara, subimos por la carretera de tierra de un solo carril y curvas peligrosas, construida en las faldas del cerro donde a cada paso hay un precipicio y luego de unos diez minutos llegamos a la puerta de la bocamina principal de la Mina Santa Barbara que aún muestra un escudo antiguo y un arco hecho de piedra al ingreso y un poco más adentro la entrada a la Mina que que ahora está sellada, es un lugar tenso, una reja de fierro impide el paso, pero por algún motivo ese día estaba abierto, así que con miedo nos internamos unos pasos adentro de la bocamina, cuando de pronto salió volando un ave, así que todos salimos muertos del susto y subimos raudamente al carro para continuar el recorrido y dejar en paz, a lo que haya en el lugar.

Casi con las últimas luces del sol, ingresamos a la que fuera en su tiempo el lugar de mayor esplendor económico del Perú, al ingresar pasamos por una calle donde por ambos lados hay casas de piedra o los vestigios de las casas, todas derruidas, dándole un aspecto fantasmal al ingreso, pero a la vez misteriosa, sientes como si te estuvieran observando todo el tiempo, ingresamos a una hermosa plazita cubierta de pasto verde, es un lugar preciioso alrededor hay casas de piedra de dos pisos con balcones de madera en ruinas, igual aquí no encontramos ni a una sola persona; nos acercamos a la vieja Iglesia que se yergue imponente con dos puertas, una hacía la plazita y otra mirando al horizonte que la hace única pues la portada se ve desde lejos haciendo un hermoso cuadro en aquel agreste paisaje. La iglesia es como una réplica de la catedral de Huancavelica.

Con la respiración agitada al extremo, ya empieza a anochecer, me persigno en la puerta de Iglesia y me traslado imaginariamente a los inicios de la colonia cuando se empezó a explotar la Mina de Santa Barbará y por ratos me imagino los oficios religiosos de aquel tiempo y recorre en mi mente imágenes de gente que entró a esta iglesia por más de cuatro siglos; el lugar es misterioso, a la vez hermoso, un lugar absolutamente abandonado, pero llena de Historia, hasta donde hemos llegado para presentar en persona a Antuquito, desde el mismo escenario que dió origen a su primer libro ” El hijo de Ñahuincopa y la Mina Santa Bárbara”,

Gotas de aguacero empiezan a caer el cielo se viste de negro, aquí en Santa Bárbara cerca a los cinco mil metros cuadrados, en un ambiente de misterio empieza a contarse la Historia de Huancavelica, paralela a la Historia del Perú, pues sin Santa Bárbara la Historia del Perú y España hubiera sido diferente….. valga la redundancia.

Marino Ayuque.

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