La Nación Chopcca en un cuento de Marino Ayuque

Antuquito….. en la Nación Chopcca.
( un cuento con historia)

Ni bien Nació, su padre lo abrazó, besó y luego levantó al bebé presentándolo a sus Apus y en su idioma quechua heredado de los Chankas le dijo ” hijo mío estás son tus tierras, está es nuestra nación, somos “los chopccas” somos una nación con un espíritu de trabajo comunitario y tenemos tres principios de vida: Uk Umalla ( una sola cabeza), Uk Sonccolla ( un solo corazón), Uk maquilla ( una sola mano), y bajo estás reglas vivirás hijo, en beneficio de nuestra nación, aquí no hay lugar para la desunión Antuquito” sentencia el padre a su hijo recién nacido, antes de devolverlo al regazo de su madre.

Cuando El Niño tuvo uso de razón, un día de aquellos su abuelo lo llevó cerca a la laguna de “azulccocha” , ambos se sentaron frente a las aguas azules y tranquilas en medio de unos pastizales rodeados de pariahuanas y Huachhuas, unas aves silvestres que abundan en la zona, mientras el abuelo le cuenta:

– Querido nieto, en estas tierras que se extienden desde Huancavelica, Angaraes y Acobamba, vivieron los abuelos de nuestros abuelos, desde tiempos inmemoriales, aquí estuvimos cuando se le llamaba Anqaras y luego Chancas, somos herederos de una raza indomable, de una nación única,

– Por que nos dicen Chopccas abuelo?

Según la tradición oral hijo, se dice que hace mucho mucho tiempo “Chopcca” era el nombre de un hombre que tenía poderes extraordinarios, fuerte como una roca y trabajador como ninguno. Según otras versiones era un grupo humano que dio origen a la población Anqara. Somos Antuquito, una nación tradicional, singular, única, que hemos mantenido a lo largo de la historia nuestra identidad, viviendo bajo las condiciones más adversas. Somos un grupo muy unido y seguimos hasta hoy nuestras costumbres ancestrales, creencias, formas de gobierno, manifestaciones culturales, nuestras vestimentas elegantes y coloridas de alta calidad textil que nos distinguen del resto del país- remarca con orgullo el sabio anciano.

Han pasado unos años y Antuquito se va haciendo un hombrecito, a los seis años ya participa en las faenas agrícolas y ganaderas, desde pequeño aprende a usar el telar construido con maderas y ahí desarrolla sus dotes de artesano textil y confecciona su vestimenta y la de su familia, también ha adquirido una bandurria la que toca con magistral talento, hermosas canciones agradeciendo a la tierra, al sol, a la luna y al amor .

La luna ha salido y escondido muchas noches y Antuquito ya es un joven fornido, ya tiene 17 años, es un sábado y ha bajado a pie desde su natal Pomaccocha, a la feria de Yauli, aunque su vestimenta es de uso diario aquel sábado le ha puesto mayor empeño porque desde hace un buen tiempo hay una jovencita que le interesa mucho. Ha averiguado que se llama ” Valentina”, solo la ha mirado y ha buscado que ella también se interese en el, por eso esta mañana se ha puesto su vestido nuevecito que el mismo ha confeccionado artesanalmente en su telar, que destaca por sus colores vivos con acabados de alta calidad, la flor en su sombrero significa que aún está soltero, lleva un pantalón negro de bayeta, un ponchito corto con colorines, maquitos y escarpines siempre en fondo negro y adornado con figuras de colores fuertes y llamativos.

En la. Plaza de Yauli, hay un movimiento comercial único,algunos hacen trueque, compran, venden, pero Antuco solo tiene en su pensamiento encontrar a Valentina, luego de dar vueltas divisa por fin a la mujer de sus sueños, allí estaba con su sombrero negro adornado con Watanas o borlas multicolores para el cabello, una flor roja y blanca que anuncia su soltería, allí está radiante con su Monillo de color fucsia con adornos bordados a mano y sobre ella una Lliclla o una Mantilla con adornos geométricos de fondo negro, ahí está su Valentinicha caminando orgullosa y ondeando su Wali, lo que seria una Falda de bayeta de color negro con adornos de cocadas en los bordes, que muestra furtivamente su Ujuncha, para los que no saben un Fustán interior del mismo color del monillo y en la cintura un Chumpi o faja con borlas multicolores.

El la sigue de lejos, la admira, pero no se acerca, busca la mirada de Valentina y así llega la tarde, por ratos ella le devuelve la mirada, eso lo alegra y siendo cerca de las tres de la tarde la joven y su familia inician el retorno a casa, el joven enamorado los sigue de lejos, pues quiere saber dónde vive la mujer que le quita el sueño.

Los días siguientes, siguiendo la tradición de sus antepasados Antuco, enamorado llega hasta los campos donde Valentina pastorea el ganado y la ruboriza desde lejos, escondiéndose entre piedras, alumbrándola en la carita con un espejo de mano; ella también está enamorada de él desde hace tiempo, así que le devuelve la misma señal, ambos terminan haciéndose señales y de vez en cuando juegan a tirarse pequeñas piedritas, hasta que por fin el campo es testigo del inicio de una nueva pareja.

El padre y la familia de Antuco saben que éste iniciará una nueva vida y según la costumbre el día acordado visitan a la familia de Valentina para el ” Yaicupacuy” que sería como la pedida de mano en otras culturas; los padres y familia de Antuco se han esmerado preparando platos en base a cuyes, abundante trago, frutas y coca para fijar la fecha del matrimonio que se realizará de acuerdo a sus costumbres ancestrales mezcladas con la fe católica de estos tiempos.

En la ceremonia, que se realiza en una improvisada capilla de piedras e ichu, el gobernador celebra el matrimonio y los insta a respetar la ética y reglas de la comunidad y enseñar lo mismo con el ejemplo a sus hijos; los novios prometen juntarse para siempre y así será, porque aquí no existe ni separación ni divorcio.

Al final de la Ceremonia Antuquito y Valentina, celebran la unión al compás de un violín y un arpa mientras solitarias bandurrias alegran a las chicas Solteras o “Azucarchas” como las llamamos a nuestras buenamozas jovencitas que bailan luciendo sus sombreros adornadas con flores blancas y rojas, al igual que los varones que llevan unos cachitos en forma de cuerno puesto de atrás hacia adelante, mientras las viudas lucen flores verdes y azules y los invitados que no llevan flores se presume son casados.

Valentina y Antuco, forman su nuevo hogar, ha nacido su primera hija a quien le han nombrado Pachita, Antuco dedica a la niña a los apus y como su padre expone a los cuatro vientos los valores morales de la sociedad Chopcca

Hija mía, en nuestra tierra no están permitido los ladrones, ni ningún tipo de delincuencia, y si alguno incurre en algo son castigados de acuerdo al grado de culpabilidad y pueden ser azotados públicamente u obligados a caminar desnudos o de rodillas por todo el pueblo y si reinciden podrían hasta perder la vida, esto también se extiende a las autoridades que no trabajan o incumplen sus promesas, le explica a La Niña mientras le enseña a ordeñar la leche de una vaca, cuando ya tiene unos cuatro años de edad, – Solo así se corrige y mantiene el orden en nuestra comunidad- recalca el padre.

El tiempo ha pasado, corren los años ochenta, la vida ha dibujado surcos en el rostro de Antuco, pero por su raza, no pinta ni una cana, a pesar el poblador de la comunidad más original y auténtico del Perú, asiste a tiempos cruentos donde la violencia azota la sierra central, los Chopccas se organizan como antaño y no permiten el ingreso de los subversivos ni de las fuerzas del estado a su territorio, las enfrentan y ahuyentan. Una vez más han demostrado que la Gran Nación CHOPCCA es cuna de Guerreros Indomables.

El 24 de Junio, Antuco junto a sus hermanas celebran el día del campesino, al tomar el uso de la palabra por ser el más longevo de la comunidad con agudeza y respeto dice: ” está es una buena ocasión para recordar a nuestros hermanos Chopccas Pascual Gavilán y Luis Meléndez, a don Cirilo de la Cruz Quispe, primer presidente de la comunidad, a los comuneros Federico Soto e Isaac Ancalle, quienes lucharon para consolidar nuestra organización social bajo el espíritu ancestral andino, a quienes debemos respeto, admiración y recordación”

“También es motivo de orgullo chopcca que no haya político que se resista a nuestro arte, “todos”, recalco “todos”, Presidentes, Ministros, Congresistas, Gobernadores, Alcaldes, incluyendo primeras damas, y cualquiera candidato que quiera figurar, todos en algún momento han lucido la colorida chalina de los Chopccas, el sombrero con borlas y tocados de colores y los famosos maquitos. En el caso de las mujeres llamativas mantas y adornos con borlas de colores y es que la vestimenta de los Chopccas, hecho a mano por nosotros mismos, a luz de los hechos la cultura de la Nación Chopcca se ha convertido en un ícono representativo, una marca de Huancavelica y porque no del Perú”, finaliza Antuco.

Ayuque Marino.
Derechos Reservados.
Mayo 2017 – Primera edición.
Portada: Cuadro de André Casavilca Paco: “Caminantes”. Óleo sobre lienzo, 80 cm. x 110 cm.

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