El Ayrampo

El paseo escolar y el Ayrampo.
(Cuento.)

– Niños, el paseo escolar de este año será el viernes- nos dice, nuestra profesora la señorita “Chabelita” e inmediatamente nos indica que fiambre preparar y las cosas que tenemos que llevar para el día de relajo escolar.

El dia programado, a las siete de la mañana, muy temprano, con el sol radiante y el cielo azulino que nos augura un bonito paseo, todos los niños de la escuela primaria 531 mas conocido como ” la escuela de Pepin”, vestidos con atuendos deportivos, buzos y mochilas al hombro emprendimos caminata en fila, entonando canciones alegres que habíamos practicado días antes. Cruzamos la plaza de armas de la ciudad, mientras nuestra maestra se esmera en explicarnos que la Catedral tenia mas de 4 siglos de construida y que es única por que su portada se construyó con piedras rojas naturales extraídas de “Pucarumi” y nos describe la bella arquitectura del palacio municipal y los balcones coloniales de las edificaciones de la plaza, indicándonos que eran de un valor incalculable, que hacían de Huancavelica un pueblo singular, llena de herencias arquitectónicas construidas a través de su mas de 400 años.

El grupo avanza por las callecitas angostas de Viirey Toledo, Agustin Gamarra, pasa por la escuela de mujeres que la conocemos como ” las verdes”, para luego enfrentarnos al hermoso e histórico puente de piedras calizas construida sobre el rio Ichu, que da paso al antaño Barrio de La Ascension, a cuyos poblaores se les dice “weccas”,. El puente tiene dos arcos construido con la misma piedra uno a la entrada y otro de salida, por donde la fila de niños avanzamos bajo la tutela del cerro Potocchi por la calle Ernesto Morales! conocida como “cuchuñan” hasta cruzar “Occopampa” y “Cconchopata”. Así el grupo deja atrás la ciudad y entramos a un camino de piedras, por donde discurre agua que cae de los puquiales y ya se divisa la pampa verde de Pucarumi. La delegación cruza un pequeño riachuelo saltando de piedra en piedra, nos adentramos hacia los campos siempre cantando y haciendo “hurras”, hacia una zona que tiene una explanada verde, donde se puede acampar, de excelente paisaje ya que justo por el medio de aquel campo lleno de pasto verde cruza el rio Ichu cuyo cause se agranda y la hace propicio para nadar. Ese lugar se llama “Callqui”.

Ahi, en la mañana jugamos a la pelota en improvisado campeonato relámpago, carreras, concurso de glotones y otros juegos que los maestros habían preparado para alegrar el paseo.

Pero lo que mas esperábamos la mayoría de los niños, era cuando los profesores, luego de almorzar en grupo y compartiendo los fiambres, nos decían:
– Alumnos tienen la tarde libre para que hagan lo que mas les agrade, pero con cuidado y todos nos reuniremos aquí a las cinco en punto.
– Contentos los niños en su mayoría corremos a perdernos en el bosquecillo que hay en las laderas de Calqui, donde se extienden arbustos llamados “tankar” cuyo fruto es el airampo. Los mozalbetes nos adentrábamos a coger racimos de aquel fruto azul, que lo usábamos para pintarle la cara a nuestros compañeros o jugar a la callapa, ya que al reventar el ayrampo nos dejaba la cara de color azul o la ropa manchada, pero además lo recogíamos para llenar nuestras canastas, que luego llevamos a nuestras casas, con los cuales nuestras madres nos preparaban una rica y nutritiva mazamorra

A las cinco en punto todos ya estábamos haciendo fila en la explanada para regresar de nuevo a la ciudad y mientras volvíamos contentos por haber pasado un hermoso día, La señorita Chabelita, nos decía: ” niños, el ayrampo es un fruto silvestre que crece en estos arbustos que llamamos “tankar kichka”, que tiene ramas con puntas finas como agujas, por lo que hay que tener cuidado al pallar o recogerlo, sus frutos los da generalmente en los meses de abril, mayo y parte de junio”, para luego añadir “se puede comer directamente si el fruto ha tomado un color guindo oscuro y suave, por que ya esta maduro, o se puede hacer refrescos o mazamorra, ya que tiene alto valor nutritivo y curativo, este fruto niños se desarrolla con mayor intensidad en zonas que se ubican desde los 3300 a 4000 m.s.n.m. sin exigir condiciones de suelo, agua ni temperatura, no es exigente en calidad de suelo, lo encontramos en lugares pedregosos con pendientes moderadas y en suelos ácidos como Las laderas de Callqui, los Huancavelicanis tenemos suerte de contar con este fruto”, finaliza nuestra sabionda maestra

Al escuchar las explicaciones de la Señorita Chabela, se me vino a la mente, las veces que cuando llegaba esos meses, mi abuela Mamacha Teófila, nos mandaba a “pallar” el fruto, junto a mi hermana Olga, Julio y mis primos Sergio y Urbano, a pesar que hacíamos con cuidado, el arbusto que tiene ramas como agujas, no era nada extraño que regresáramos con canastas de aquel fruto delicioso, pero a la vez con rasguños y arañones, que valía la pena, pues sabíamos que la viejecita nos iba a preparar una rica mazamorra.

Al recibir el airampo mi abuela lo escogia uno por uno, luego lo ponia al sol por un dia y al día siguiente lo lavaba bien, lo ponía en una bolsa de tela o costalillo blanco, lo machacaba en un batan y luego lo colaba haciendo un nudo a la tela, de tal forma al ir ahorcando el Airampo, escurría solo el jugo, este jugo lo ponía a hervir en una olla, le agregaba un poco de harina de chuño disuelta al frío, la que combinada con el jugo del ayrampo hirviendo y agregándole un poco de azúcar removiendo constantemente hasta que espese y nos servía espolvoreado con canela.

Cuando los nietos estábamos saboreando la mazamorra de Ayrampo, mi abuelita Mama Teófila, con la sabiduría que le habían dado los años, nos decía, que el Ayrampo era bueno para reducir la presión alta y servía como preventivo inmunológico contra la gripe, ya que tiene harta vitamina C. Actualmente según los estudios científicos han confirmado que es anticancerígeno y reduce el nivel de colesterol.

En fin, luego de nuestra aventura en el bosque de los arbustos del tankar kichca hemos regresado felices y contentos, algunos con heridas y rasguños, muchos con manchas azules o moradas en sus ropas, pero casi todos con su canastilla o vasija llena de airampo, ya es tarde y empezamos camino de vuelta, cantandole a la naturaleza, a la vida, a Dios por tanta generosidad, contentos con nuestras canastas de airampo en nuestras manos… Ha sido un perfecto día de paseo escolar y mientras regresamos solo pienso que al día siguiente un platito de mazamorra de ayrampo me alegrará el día…

Marino Ayuque
derechos reservados.
2017.

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