Entre palmas y Olivos

Entre palmas y hojas de Olivos.
( un relato de Marino Ayuque sobre  el Domingo de Ramos en Huancavelica)

Es domingo, en Huancavełica, se respira un aire de fervor católico. Desde muy temprano, casi las cinco de la mañana, los chihuacos trinan y revolotean en los pocos eucaliptos que quedan, la abuelita Mamacha Teofila ha preparado una manta de varías palmas confeccionadas por ella misma para darles a cada uno de sus hijos y nietos.

– Antuco, Julio, Urbano, levántense que tenemos que ir a la misa y procesión les grita desde el patio, a los nietos que aún siguen durmiendo, los mozalbetes se desperezan y uno tras uno van a bañarse y cambiarse con el mejor atuendo que la abuela y Mamá Justina les han preparado, pues la abuela ldice que este día es tespecial pues ” el Domingo de Ramos es para recordar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén cuando fue recibido por sus discípulos y la población con palmas y ramos de olivo”

El ramo de Olivo y palma, es símbolo de humildad, modestia y paz, nos recalca la viejecita y nos entrega a cada una rama, con la cual nos vamos contentos hasta la antigua iglesia de Santa Ana, se dice una de las primeras construida en Huancavelica en 1576 en los albores de la fundación de esta ciudad.

La iglesia desde muy temprano luce bulliciosa, pues miles de feligreses se han juntado en la plaza, ingresan a la iglesia y escuchan la misa, luego se dirigen hasta el ingreso de la ciudad del barrio de Santa Ana y desde allí acompañan a Jesús montado en un burrito, que ingresa por la calle principal Manchego Muñoz y recorre la ciudad adornada de alfombras y arcos de flores, en una procesión multitudinaria que recorre casi toda la ciudad entre cánticos, rezos, oraciones, vełas y cirios, cruzando longitudinalmente de oriente a occidente, pasando por puente colonial de la Ascension, donde lo espera su discípulo más cercano San Juan Evangelista. En todo el recorrido los fieles en las puertas de sus casas han hecho en el piso hermosas alfombras de flores naturales por donde pasa Jesús montado en el pollino, recibiendo en cada cuadra las oraciones y homenaje de sus fieles en un mar de palmas y olivos, iniciando el domingo de ramos, punto de partida de la celebración de la via crucis del hijo de Dios.

Nuestra abuelita, fiel a su fe católica en medio de la procesión, nos recalca la importancia de llevar la palma y el olivo pues “el verdadero sentido de las palmas en nuestro hogar es tener presente que Jesús es nuestro rey y que debemos siempre darle la bienvenida en nuestro hogar”., según la sabía viejecita una vez que termine la Semana Santa se debe llevar esa palma a la iglesia para que sean quemadas y emplear su ceniza precisamente en el ‘Miércoles de Ceniza’, principio de la próxima Cuaresma”.

Marino Ayuque. Rodriguez

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