Un cuento de Marino Ayuque sobre la llegada del Tren Macho a Huancavelica

“Lata Machu ” llega a Huancavelica.
(Cuento)

Antuquito, ¿Sabes que el tren que va a llegar a Huancavelica es gracioso, chiquito y funciona a carbón y agua.?, le cuenta su abuelo al niño que no sabe cómo es un tren y juega en su imaginación. Su abuelo don Santiago trabajaba por aquellos años cuando era joven en la construcción de la vía férrea en el tramo de Yauli a Huancavelica y cada vez que regresaba a la estancia de la puna donde vivía con la abuela Mamá Teófila – su esposa- les contaba historias sobre el famoso tren que aún no conocía.

Tanto le pedía Antuquito para conocer el tren, que, el abuelo, una mañana en que el sol anunciaba su salida le dijo:- en mi próximo viaje te llevaré para que conozcas el tren que ese día llegarà oficialmente a la estación de Huancavelica-. Al niño se le esbozó una amplia sonrisa, saltó en la cama de pellejos y salió raudo gritando de alegría al campo, correteando a las huacchuas y vizcachas que por ahí abundaban

Llegado el día, el niño no había ni pegado los ojos, estaba emocionado y llisto desde muy temprano, desde cuando la noche aun dormitaba al igual que las alpacas, llamas y carneros. Consu abuelo bajaron por casi siete horas por unos caminos de herradura, hasta que llegaron a la ciudad de Huancavelica. Antuquito quedó sorprendido con la imponerte catedral construida con piedras rojas naturales, el puente colonial de Ascensión, la piscina de aguas termales y otras construcciones que no conocía.

Al dia siguiente, un 24 de octubre de 1926, su abuelo lo tomó de la mano y fueron hasta las afueras de Huancavelica, cerca a una hacienda llamada “Santa Rosa” saltando por las durmientes de madera y rieles recién construidas, ahí esperaron la llegada del tren casi toda el día.

Al promediar las cinco de la tarde apareció por las quebradas que suben de Yauli, una locomotora, que más parecía una cafetera, porque echaba humo blanco y emitía un ruido como de silbato que hacia un chucu chucu interminable, anunciando que se acercaba por primera vez al pueblo.

Don Santiago al ver que el tren sufría mucho en la subida, dijo ese tren es un “Lata machu”, rifiriendose a que parecía un viejito que apenas podía subir la cuesta, las muchas personas que ahí estaban esperando el novedoso transporte, también empezaron a decir “ Ya llega el lata machu”, “Ya llega Lata machu”…
Cuando el “Lata machu” llegó por fin y por primera vez a Huancavelica, la población local de comerciantes, empleados públicos y hacendados lo esperaron con bombos y platillos, siendo recibido por una comitiva de personalidades importantes del pueblo y bellas damas de la época y como siempre los indígenas solo podían ver de lejos.

Ese día Antuquito fue testigo cuando pusieron una placa recordatoria en la Estación de Huancavelica que existe hasta hoy y dice: “ Siendo Presidente Constitucional de la Republica, el ciudadano don Augusto B. Leguia, y Ministro de Fomento el Dr. Celestino Manchego Muñoz, se terminó e inauguró el Ferrocarril de Huancayo – Huancavelica el 24 de Octubre de 1926. Asistió a la inauguración, para dar su bendición, el Aezobispo de Lima, monseñor Emilio Lisonn.”

Antuquito quería subirse al tren, pero este estaba fuertemente resguardada, solo subieron ese día gente importante de la ciudad, brindaron en algunos vagones y luego fueron al Hotel de turistas donde festejaron el acontecimiento.

Don Santiago se había propuesto que su nieto tenía que subir al tren a como de lugar, no podía romperle el sueño, con el tiempo se supo que había preparado carnero al palo y los había llevado a los brequeros y al maquinista, que tampoco habían sido invitados a los festejos y se morían de hambre, hambre que sació don Santiago con buenas porciones de carne de cordero y unos “calientitos” Huancavelicanos.

Al día siguiente los trabajadores del tren se la ingeniaron para subir a don Santiago y a Antuquito en la locomotora, siendo el precoz niño uno de los primeros en viajar en el “Lata machu””,

Una vez en el tren, Antuquito feliz como el solo, encima del tren, puso su cara contra el viento y cruzó por primera vez las estaciones de Yauli, Acoria, La Mejorada, Izcuchaca, Telleria hasta llegar a Huancayo, cruzando 37 túneles y 15 puentes, viajando paralelo a rio Ichu y Mantaro, por campos de cultivo, quebradas y parajes espectaculares; el trayecto como los fue contando uno a uno fue de 128 kilómetros y demoró alrededor de 6 horas, ese día Antuquito comprobó que cómo le contó su abuelo el primer tren funcionaba con vapor de agua y era chiquito y gracioso…..

Ayuque Marino.

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