La Fiesta De Mayo: Señor De Ccechcamarca En Izcuchaca Huancavelica

Es la Fiesta patronal y se celebra el domingo de Pentecostés. El mayordomo con mucha fe y devoción asume la delicada y titánica tarea de organizar la gran fiesta. El calendario festivo se inicia en el mes de agosto con el ancestral «CHAPRA-CUY» que es seleccionar chamiza; es decir leña menuda de arbustos como chilca, ccechoca y molle. Los varones provistos de machetes, papapicos, chafle y sogas, acudimos al pie de algún cerro que generalmente es Bado sachamarca o Chulloca, para iniciar nuestra faena que animados por la chicha de jora y aguardiente traídos de Vichaycoto, Monobamba o Chanchamayo, coca, cigarro y la infaltable cerveza tenemos que demostrar nuestra destrezas y mañas en el manejo de la leña, que servirá para las futuras actividades de la mayordomía.

El «chapra cuy» es animado por dos parejas de campesinos que dominan el arte del «pincullo» y la «tinya» dos ancestrales instrumentos que servían para animar las faenas comunales, de la siembra, la cosecha y otros. En esta actividad, se pulsea o se mide cual termómetro, el grado de entusiasmo, atención y voluntad de los mayordomos. Si pasan la prueba, es probable que habrá buena fiesta y el “populorum” se encarga de propalarlo dentro y fuera de Izcuchaca.

Luego, vendrá el esperado «YANTA-CUY», que se programa dos días, un sábado y domingo del mes de octubre es obligado contratar una banda de músicos pues, los mayordomos con la confianza ganada del pueblo han hecho el anuncio un viernes por la noche. El sábado por la mañana después del suculento desayuno consistente en papachupe o mondongo, los mayordomos varones con la bandera nacional, sus mantas en la espalda, sombreros y al compás de la música del Yanta-cuy, entonado por la banda de músicos se dirigen a los lugares donde han obsequiado árboles de eucalipto, molle o cedro para trozarlos con motosierras y conducidos por los varones a la casa del mayordomo, a media tarde los mayordomos acompañados por sus compadres se reúnen alrededor de la imagen del Señor de Ccechecamarca, luego invitan al «MISKIPA».

Las comadres llevan flores artificiales, artísticamente diseñados, que son ofrecidos alSeñor para luego ser colocados en los sombreros y mantas de los mayordomos por el compadre de mayor edad o el más antiguo. Al finalizar la tarde, se da inicio al «CHIWI», costumbre en la que solamente las mujeres lo presiden la mayordomía, enrumban a cargar leña y troncos de un árbol especialmente trozado para ellas.

El retorno es entusiastamente esperado por los varones porque las damas ponen el toque de sabor a la fiesta, ellas entonando los conocidos jarawis entran a la casa de la mayordomía; luego es de imaginar el entusiasmo desbordante en la multitud. Al día siguiente, continúa el Yanta-cuy; los varones formando grupos y en audaz competencia proceden a rajar los troncos para leña, cada grupo se ha provisto de combos, puntas y sogas, siempre al compás de la banda de músicos que para la ocasión entonan alegremente el «CULLU-HUACCHAY». La leña tiene que ser apilada formando una buena estructura, que sirve de base para que la pareja de Mayordomos trepen sobre ellas, quienes tirando galletas, caramelos, frutas y dirigiendo algunas palabras de agradecimiento, esperan ser rescatados por los compadres debiendo pagar con diversos licores su rescate. Así concluye el Yata-cuy con baile general en la plaza.

Los meses de noviembre y diciembre, están ptogramados para realizar el «YAYKUPAKU», costumbre que sirve para invitar y recordar a las personas sus obligaciones como colaboradores.

Esta costumbre consiste en la preparación de ricos bizcochuelos, bollos, rosquitas, jallullas, bizcochitos, mantecados todos a base de harina de trigo puro y huevos de corral, hechos especialmente por las hábiles manos de mujeres izcuchaquinas y de
diestros panaderos; para luego ser entregados a los colaboradores, familiares, amigos y pueblo en general. Hay obsequios especiales según la importancia y valor de cada ofrecimiento, entonces el mayordomo tiene que entregar el obsequio en una canasta y acompañando su caja de cerveza, chicha de maní y jora y su pierna de lechón. En la población se reparte generalmente en la noche y se ingresa a las casas entonando una canción que es exclusiva para la ocasión y se llama «MAYHUACHA» cuyas letras son:
Mayhuachallay mayhuachallay
Mayhuachallay, mayhuachallay
huasiymanta llocsimuni
soccos hina vacio soneco (bis)
Huasiymanja cutiycuni
chuchau Jina sonccosapa
Mayhuachallay, mayhuachallay
mayhuachallay, mayhuachallay
ñoccallaymí jamuchcaiqui
Taita Ccecheca servinaipaj (bis)
Taita Ccechcca servicuyja
ancha sassam cacullascca (bis)
Mayhuachallay, mayhuachallay
Mayhuachallay, mayhuachallay
ñoecallaimi jamuchcaiqui
tuta tapas punchau chaspa
quichca tapas sarullaspa
rumitapas mitcallaspa
chasquiy cuhuay, chasquiy cuhuay
rupa rupa tantachaita
65
chasquiy cuhuay, chasquiy cuhuay
chambra chambra misti chaita (bis).

El Yaykupaku, es la tarea más agotadora e incansable, que pone a prueba la fortaleza del mayordomo. A estas alturas de las celebridades invade la debilidad y el desánimo en ellos y es cuando deben cargarse de energía y vitalidad, porque es la prueba que impone el Señor. Al final se percibe el manto protector del Altísimo, que es el Señor más respetado y temido por propios y extraños por sus castigos severos a las personas que alguna vez se mofaron u ofendieron de su imagen.

Con este cumplimiento el mayordomo espera la fiesta central que recae en el mes demayo. Ahora su mayor preocupación se centra en contratación de una de las mejores bandas de músicos de la ciudad de Huancayo

LA FIESTA CENTRAL
La fiesta dura cinco días, las familias izcuchaquinas se han preparado con inusual emoción la llegada de la fiesta, han arreglado la casa, han preparado camas para los familiares y amigos que vendrán de Lima, otras ciudades y del extranjero. Coco Bada, es uno de los más singulares entusiastas que el primer día de la llegada del tren, «macho» estará saludando a los recién llegados como la familia: Aguirre, Cabanillas, Manrique, Bautista, Serpa, Miranda, Sánchez, Matos, Campodónico, Castellares, Gálvez y Cáceda entre los más notables fiesteros que hacen su arribo al pueblo y son quienes realzan la fiesta.

Van quedando atrás los tiempos en que la familia Gálvez Cox, ofrecía pachamanca a todos los asistentes, en su finca del barrio Tambillo. La noche del día sábado, es la gran víspera y el encuentro de copoblanos, amigos de infancia, amores perdidos, compañeros de promoción, y también día de la reconciliación con alguien que se haya enemistado. Ya se hizo costumbre que los residentes izcuchaquinos buscan sus «minas», los platudos limeños que hacen gala de buena posición económica son quienes ponen los tragos. Solamente hay que ser zalameros y adulones y dejar que sólo ellos hablen. El Coco Bada y otros conocidos como el Churre, Jala Mati, Mangocho, el Gringo, Astico; son viejos sabuesos del trago y se las ingenian para gozar de la Fiesta. También las antiguas colleras se reclaman entre sí y rememoran antañas aventuras de la escuela, los paseos a Aguas Calientes, Larmenta, Tambillo, Ccechua, que fueron lugares de la infancia y hasta dejan escapar algunos suspiros.

Aquí vale recordar un dicho que se a hecho popular… ¡Quién a venido a Izcuchaca y no a chupado con Coco Bada, no a llegado a Izcuchaca! Entonces hay quienes incluso se toman algunas placas para demostrarlo en Lima.

Conforme va llegando la noche, la víspera se va haciendo más pomposa, porque va llegando auto tras auto, el ambiente se torna más festivo y la gente va llenando la plaza; los saludos y abrazos están al orden del día. A las ocho de la noche hay misa de víspera y culminada ésta se carga en procesión a la Santísima Cruz del Señor rumbo al «TOLDO» especialmente diseñado con las mejores frazadas, colchas y sábanas que se levantan en la plaza mayor haciendo una especie de capilla, donde abundarán los cirios, ceras y flores ofrendados por los devotos quienes en sus oraciones y plegarias dan gracias al Señor. El programa continúa con el recojo de
los espectaculares castillones y al compás del toril se van colocando ordenadamente en toda la plaza mientras tanto en los grupos de familias o amigos no faltan la rica y espumante cerveza y las preguntas del momento:
– Oye ¿qué tal… y qué dice Izcuchaca, qué novedades?
– ¿Qué obras están haciendo?
– ¿Qué tal el Alcalde?
– ¿Por qué están sucias las calles?
– ¡Es una vergüenza que Izcuchaca no tenga servicios higiénicos!
Y otras preguntas: ¿Qué jermitas han llegado? …
– Oye, la Satuca ha llegado toda pituca, con lentes y botas y ahora se llama Vanessa. Te acuerdas que era más fea que un estado de coma… Todos son chismes, dimes y diretes, otros van contando chistes colorados, chistes de huantinos, de curas, de policías. Quienes son especialistas contando chistes eróticos son el Chillico y Chanquil. Cerca de media noche, se da inicio a la gran víspera, con quema de juegos artificiales que iluminarán el cielo izcuchaquino: Castillones de dieciocho, veinte y veinticuatro tiempos; toritos de luces con buscapíques y globos aerostáticos. Hay baile general y la banda de músicos y los conjuntos musicales se prodigan en ejecutar su mejor repertorio, la gente reclama el «CHIWILLITO NEGRO» huayno izcuchaquino que la gente lo canta a toda garganta. El júbilo continúa toda la noche, hay derroche de dinero, nuevas conquistas, los callejeros amores reconciliados, las promesas eternas. Hay licencia para todo un poco, Sodoma y Gomorra porque también hay perdición; al día siguiente habrán muchos que no retornarán a sus casas.

A las cinco de la mañana del domingo se da inicio al «DíA ALBA» que es el anuncio del día jubilar del Señor de Ccechccamarca. El albero, quién debe ser un especialista en pirotécnica, porque tiene que hacer retumbar la madrugada con quema de bombas japonesas, camaretazos, triángulos, palmeras, troyas, petardos de dinamita, cohetes de dos, cuatro y seis tiempos al estilo huanuqueño.

Como alberos tienen su fama la familia Martínez Chanco y los hermanos Manrique; aparte y el albero tiene su grupo selecto de chicas que con teteras en mano invitan sus mejores tragos, calientitos de casa de Monobamba, Vichaycoto, y macerados en guindones y chuchuhuasi, remedio para el alma enferma.

A las siete de la mañana el mayordomo invita a la población a tomar un reparador desayuno, consistente en un delicioso mondongo que carga las energías perdidas. Para las diez de la mañana hay que estar serenos y sanos para asistir a la Santa Misa, los Mayordomos impecables en su presentación y con sus bandas pectorales de estreno, tienen que hacer un esfuerzo para demostrar al Cura su ecuanimidad, de lo contrario el sermón será con café bien cargado.

La Misa es solemne y pomposa y la Iglesia queda abarrotada de feligreses sumidos en un catolicismo de profunda fe y devoción cristiana, al interior se observa un coro polifónico bien uniformado que ejecutan canciones religiosas de renovación espiritual, también los diáconos dan un marco especial a la solemnidad. Luego sale en procesión la milagrosa Cruz y Trono del Señor, con el acompañamiento de cruces de los pueblos vecinos, autoridades religiosas, civiles, militares y fieles en general.

En cada esquina de la plaza están los ALTARES, decorados artísticamente por damas izcuchaquinas, como doña Marta Huarcaya. Culminada la procesión, la cruz es cargada al Cerro Ccechcamarcas. La peregrinación a la cima del cerro es lenta y pesada por el agobiante sol de la tarde, los que más sufren son los gorditos y los visitantes; en el trayecto hay chicha, pachamanca y una vez llegado a la cumbre hay premios que recibir: polos, llaveros, recordatorios y bien ha valido el sacrificio.

Mientras tanto en la plaza hay presentación de orquestas con bailarines Chonguinos venidos desde Huancayo, por la noche continúa el programa con el «TORO VELAY» que da el inicio a la víspera de la fiesta brava donde se quemarán los temidos
«RUNATOROS» o toro de cohete que es cargado por un valeroso y temerario hombre que tiene que estar animado con unas copas. Ese personaje es Coco Bada que hace su show, aparte espantando a la gente ubicada en los andenes de la plaza, lo que provoca alegría y desorden, en ocasiones recibe encargos especiales para dirigirse al grupo de Los pitucos izcuchaquinos que la gente lo moteja como los «jalacunas» y cargosean a la mancha de perico Gálvez, Chorocoto Matos, Pedro Aguirre, al Gringo Sánchez; la Banda viene animando con el toríl que la muchachada los baila cabreando a los «Nina Toros».

El día lunes es la GRAN CORRIDA DE TOROS en la plaza principal el día es netamente taurino y el programa empieza con el recojo de huallccas; toritos de plata; divisas; cinta para los obligados; los toros de muerte, también la recepción y encierro en el coso de los toros de lidia y pañuelo que deberán jugar por la tarde, éstos animales son traídos desde lugares lejanos como es Soracocha, Curabamba (Vilca), Tambopata (Nuevo Occoro), Pampalanya (Huando) y de criaderos de Acostambo.

Al iniciar la tarde y con la plaza totalmente llena viene la presentación de la cuadrilla de toreros semiprofesionales venidos desde Huancayoy, Sicaya u Orcotuna. El ambiente se anima con la presentación de parejas que bailan marinera, Pasos Dobles y pasacalles.

En el palco de honor se encuentran las autoridades y personas notables deleitándose con la refrescante y espumosa cerveza. Empieza la tarde taurina, pero el público reclama a gritos la presencia de Héctor Marmanillo, el torero izcuchaquino conocido como «Cuchi-macho», quién en sus años mozos realizó memorables faenas y aún a sus cuarenticinco años le queda algunos pases; también es jocoso ver algún intruso borrachín que siempre no falta en las corridas de toros, como desafiar a las bestias solamente con su pañuelo o su chompa.

La corrida es bien comentada, si hubo muertos o heridos, caso contrario pasa inadvertido. La finalización de la corrida es con baile general y reparto del «CAÑAQUINTO» (caña de azúcar) por todas las calles y ambos puentes de la localidad.

El día martes es el GRAN CONVIDO, ofrecido por los mayordomos a sus colaboradores, invitados familiares y pueblo en general quienes contribuyeron al éxito de la fiesta. Luego viene la retreta y baile general en la plaza animados por la banda de músicos quienes ejecutan música de despedida como: «coca-quintucha», «adiós pueblo de Izcuchaca», «paja brava», «chiwillito negro» y otros más, esperando que los paisanos retornen pronto a la tierra santa y querida.

La despedida es triste, la estación del tren se encuentra concurrida con los viajeros de retorno lágrimas y abrazos de despedida: mamá, papá, cuídense…, les llamaré por teléfono, me despido de mis tíos primos, saludos para tal y cual persona y hasta para el perrito «dólar» que se queda triste.

RECOPILADOR
Víctor Hugo Serpa Torres

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