Festividad de la Niño Occe o Reyes Magos

Esta fiesta tiene carácter popular y es celebrada el 6 de enero de cada año.

Se cree que la primera fiesta se realizó en 1890, bajo los auspicios de un fraile Gálvez que, por entonces, era párroco.

El motivo fue relievar la trascendencia del magno día religioso. Se basaron en la obra; “El Mártir del Gólgota”, procurando, las personas amantes a las tradiciones y literatura, darle mayor brillo, dramatizaron la parte de la Adoración: desde la aparición de la estrella a los Magos del Oriente, hasta su regreso por los otros caminos a sus respectivos países de origen, burlando las expectativas de Herodes. El texto de los discursos hablados, sobre todo por los tres Reyes Magos con el tiempo, ha sufrido alteración, aunque no sustancialmente. El mayordomo del primer año de festejo fue un señor Jara y sus descendientes, siendo ellos por muchos años los mejores contribuyentes para que no decayera la fiesta. Es de subrayar la abnegación de esta familia que ha festejado por más de 30 veces. Hasta hace pocos años atrás, era una aspiración de la juventud salir personificando o interpretando a los Reyes Magos, porque para ellos significaba un verdadero honor. No obstante el entusiasmo, en 1910 dejó de festejarse por el lapso de cinco años, limitándose los mayordomos a mandar celebrar la misa. En 1916 bajo la mayordomía de don Florentino Alarcón y con la cooperación de don Isidro Miranda , volvió a cobrar su grandeza, continuando hasta la fecha. En los primeros años dramatizaron la “degollación de los inocentes”, la “huída a Egipto”, etc., adaptadas, escritas y preparadas por personas muy entusiastas y de inclinación literaria. Se recuerdan los nombres de Rafael y Luis Camacho, las hermanas Candioti, la familia Cenzano. En 1924 prepararon los hermanos Camacho una gran velada, con motivos arriba indicados, que obtuvieron buen éxito.

LA FIESTA:

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Los preparativos de la fiesta o preliminares comienzan con los nueve días de anticipación, que es el novenario y que consiste en pláticas nocturnas y oraciones de ritual, y en las mañanas, celebración de misas. Las nocturnas corren a cargo del Mayordomo o Mayordoma, y las misas a cargo de los devotos, que se comprometen uno para cada día en el pago de los derechos al cura. Faltando como diez días los comprometidos para caracterizar a los personajes que van a tomar parte en el día de la Adoración que son: los tres Reyes magos, (Melchor, Gaspar y Baltasar), Herodes Salomé, Singo, Verutidio, Alejo, dos doctores de la Ley, soldados, centuriones y pajes, concurren en las noches, a la casa del mayordomo, a ensayar; mientras tanto el mayordomo les atiende con ponches, licores, etc. Por otro lado, en la casa del “Autor”, que es encargado de dirigir y preparar una “pandilla” o comparsa de bailarines, que amenizan la fiesta con bailes diversos en la calles de la población, prestándose también a bailar en casas particulares a requerimiento de los dueños, al mismo tiempo que se llevan los ensayos de los Reyes; también hay ensayo de bailarines de ambos sexos. Las mujeres vestidas de tul, con azucenas en las manos y guirnaldas en la cabeza y tul que les cubre el rostro. Los hombres con casacas y calzones cortos, zapatillas blancas, peluca, pastoras o sombreros adornados con plumajes, usan guantes y máscaras llevando en la mano sonajas, van con pasitos cortos con una mano en la cintura y la otra agitando la sonaja, al compás de una música especial, cuyo tono es invariable al son de arpa y violín. Acompañan a esta comparsa dos personajes típicos y grotescos y muy jocosos, que usan máscaras deformes, cargados de sendos atados llenos de espinos, armados de un látigo o “tronador”, y también con la clásica sonaja. Estos personajes hacen las veces de bufos: toman el pelo y se burlan de cuantas personas hallan en su camino, sacando a relucir sus defectos, debilidades y apodos, éstos se llaman “Kichca machus” (de Kichca espino, y machu: viejo). El primer día que salen en público los bailarines, que es la víspera de la fiesta, las mujeres conservan la misma vestimenta arriba descrita, y los hombres visten frac y tarro como diplomáticos, y que se cambian al día siguiente con los otros ya descritos. La comparsa se detiene en la puerta de cada templo, donde cantan: Venid pastorcillos, venid a adorar, al Rey de los cielos que ha nacido ya. Un rústico techo abrigo le da; por cuna un pesebre y por templo un portal, etc., y luego se dirigen a los locales públicos a saludar a las autoridades: Prefecto, Alcalde, etc.

Danzantes de Tana tanas – Huancavelica 1952

VISPERAS:

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Se realiza en el templo de San Francisco donde se halla el “Niño Ojje”. Después de ceremonias religiosas, viene el quemazón de cohetones, castillos, toros encohetados, busca piques, etc., todo al son de una banda de músicos (“cachimbos” de cinco o seis instrumentos). Al amanecer, a la víspera se acostumbra el “Albazo” que corre a cargo de un albero, persona comprometida por el mayordomo. Desde las 4 de la mañana, el albero acompañado por el mayordomo, quien concurre con su “banda de músicos” y demás amistades, se reúnen en la puerta de la iglesia con provisiones de ponches, quemados, cañazo (aguardiente) que se distribuye profusamente entre los concurrentes; se queman cohetes y revientan dinamitazos al son de la música, mientras todos bailan en rueda hasta las seis, hora en que se retiran de la puerta del templo a la casa del mayordomo y también del albero atravesando las calles bailando en ruedo y huapeando a pleno pulmón. Una vez en casa, sigue la fiesta y el baile, hasta bien entrado el día, en que se retiran casi todos mareados. En la tarde de la víspera, el mayordomo recorre con su banda con el “yuyachico” o hacer recordar, a las casas de sus comprometidos y recoger cohetes, castillos, toros encohetados, etc., así como a los de otros coadyuvantes, brindándose en cada casa una copa de licor …

EL DÍA:

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El albazo del día corre a cargo del mayordomo, que es una prolongación de la víspera, amaneciéndose la banda animando el baile callejero y rematando con la quema de cohetes y camaretazos. Más o menos a las ocho a.m., se realiza la misa solemne con arreglo y engalanamiento del templo interior y exteriormente; después de la misa se revientan cohetes y se elevan globos de papel. Inmediatamente las personas que van tomar parte en la Adoración, se dirigen a la casa del mayordomo a comer el sabroso mondongo, participando también los comprometidos. Mientras tanto en el atrio de la plaza principal, de la Iglesia Matríz, se levanta un proscenio que representa el Palacio de Herodes (en la ciudad de Jerusalén) y en el atrio de San Francisco también se levanta ptro proscenio representando la Gruta de Belén, donde se coloca un trono delicadamente arreglado, a la Sagrada Familia: la Virgen, San José y el Niño Ojje (Niño de ojos azules), en la puerta de la Iglesia de Santo Domingo también se colocan tabladillos para descanso de los Reyes, y en la puerta de la capilla de los Dolores para el segundo descanso, donde levantan sus tiendas y que representa el palacio de David. A las doce del día más o menos, de la casa del Mayordomo sale la comitiva que lleva la ropa de los reyes y sus caballos, a la plazoleta de “Yananaco”. Los caballos están perfectamente apareados con sus monturas y jatos chapeados de plata, etc., que proporcionan personas especialmente comprometidas. Una vez en la plazoleta, los Reyes se visten en una de las casas designadas de antemano, y luego comienza la marcha hacia la ciudad, acompañados de su comitiva (esclavos negros con sus llamas ataviadas que representan camellos, llevando las ofrendas, etc.), la banda de “cachimbos” y la multitud de curiosos que van engrosando sus filas a medida que avanzan. En cada esquina, los Reyes pronuncian sendos discursos, discutiendo el motivo del viaje en busca del Mesías. Desde el puente de Yananaco comienzan los discursos, principiando el Rey blanco y alternándose sucesivamente entre el Rey indio y el Rey negro. Y así profiriendo más discursos llegan a la plaza de Santo Domingo donde realizan su primer descanso, sobre el tabladillo preparado, como ya dijimos de antemano. Pero, antes de descansar, el Rey blanco exclama. Llegando a la plaza principal que simula estar en Jerusalén, preguntan: Vosotros sabéis dónde está el Mesías prometido, el Rey de los judíos, el anunciado de los profetas que acaba de nacer? Dónde está el Mesías? Nosotros venimos desde lejanas tierras del Oriente en busca de él, guiados por una estrella misteriosa que nos ha conducido hasta las afueras de esta ciudad y luego ha desaparecido, y no cabe duda que ha sido la estrella que predijo Balam. Al llegar a la puerta de la Capilla de los Dolores, donde representa al palacio de David, desmontan de sus cabalgaduras, pero antes el Rey Blanco dice: acampemos en este lugar sagrado, acaso ha llegado la hora feliz de postrarnos reverentes a los pies del Dios – Hombre. Mientras los Reyes descansan atendidos por los esclavos, para cuyo efecto han arreglado, en la puerta de la Capilla el sitio bajo dosel con asientos cómodos y una mesa con ricos dulces, buenos vinos y pisco, que los Reyes comparten con sus admiradores, se produce en el Palacio de Herodes que está instalado sobre un tabladillo delante de la puerta de la Iglesia Matríz, las escenas y dialogos. Herodes aparece ricamente ataviado, con una careta que interpreta una horrible, con lacras y granos, barba encanecida, etc., se halla atendido por una infinidad de esclavos, pajes, centuriones, etc., Salomé, Alejo, Singo, etc., etc. Salomé (su hermana) echando de un recipiente un líquido, en un vaso, le dice: bebe hermano mío, esto te calmará. Mientras van así, los Magos discurseando en cada esquina del trayecto a Belén, de súbito se les aparece nuevamente la estrella, que como se ha dicho es conducida por un muchacho vestido de ángel que porta la estrella plateada y radiante en un palo largo, y exclaman: ¡La estrella! Prodigio de los cielos, misteriosa revelación de un Dios que no hemos adorado los discípulos de Zoroastro Guiadnos pues, oh Jehová, a los pies de tu santo hijo y nosotros besaremos sus divinos pies y adoraremos su cuerpo. Contemplemos un momento el astro que aparece en nuestro cenit, es pues nuestra estrella, no nos quepa duda. Nos dirige sus fulgurantes rayos hacia nuestras cabezas y se halla como detenida a poca distancia de nuestra vista, animándonos a seguir nuestra marcha. Oh Jehová, nosotros creemos y adoramos en ti, mientras nuestros corazones den sus últimas palpitaciones. Entran a Belén y la estrella les conduce hacia la cuna del Mesías, que está arreglada en la puerta de la Iglesia de San Francisco. Pero antes de llegar hasta la cuna, los Magos alternan los siguientes discursos: por fin se ha descifrado el arcano del profético cantor. Canta de alegría el ave, y hasta parece que hay mi Dios, libertador. Oh bendito pueblo de Israel! Ya sobre la tierra afortunada de Judá ha descendido el Dios, fuerte, el Dios poderoso que ha de llevar vuestro estandarte glorioso por el Oriente. Miradle, es el reparador del mundo, el Mesías prometido. Es el ser que contempla nuestros felices ojos. ¡Sembrad flores y palmas ante el paso de esta muchedumbre. Elevad cánticos y preces por la gloria del Señor. Corred presurosos y difundid tan faustanueva por los dilatados confines de Palestina. Hijos de Belén: derramad óleos y esencias como en las bodas de los príncipes, porque todo eso y cuanto hagáis, en honor a su anhelado advenimiento, será tan pobre y mezquino para obsequiar al Mesías glorioso, salvador de nuestra oprimida y pecadora raza.

LA ADORACIÓN:

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Una vez terminada la discusión de los Reyes con Herodes, en la plaza principal, la gente se traslada a la plazoleta de San Francisco, en el tropel, acortando el camino, mientras los Reyes van, con su comitiva y banda de músicos, hablando en cada esquina. Esta plazoleta de pronto se llena de gentío, al rededor de la “Gruta de Belén”, se ubica la multitud de curiosos y bailarines en acción de baile y cánticos. A veces en este intervalo de tiempo se representan la adoración de los pastores u otros números con motivos bíblicos en lo que siempre intervienen coros de ángeles, de pastorcitos, etc., que recitan, o cantan o representan alguna composición escénica. Después llegan a los Reyes con su acompañamiento y ofrendas de oro, incienso y mirra, desmontan de los caballos y sus esclavos les descalzan, le quitan sus coronas, etc., y empieza por orden la adoración. El Rey blanco es el que primero empieza. Ya descalzo gana el trecho que es como 20 metros con pasos lentos y solemnes, arrodillándose y reverenciando hasta tres o cuatro veces, para llegar a la primera grada de la escalinata que conduce a la Gruta o Pesebre, donde está el anda arreglada de la Sagrada Familia: la Virgen, San José y el Niño Ojje. Luego de permanecer arrodillado y postrarse reverente, dice, mas o menos: ¡Tu eres el Mesías prometido, tú eres mi Dios! ¡Tu nombre bendito se grabará en mi pecho y en el de los hijos de mis hijos. Vos sois el Dios anunciado por las Profecías y las sagradas Escrituras. Vos sois el Mesías esperado como el salvador del mundo, de la esclavitud del pecado y la servidumbre de satanás. Vos sois el Señor del cielo y de la tierra. Sin más que la luz deslumbrante que nos suministra la estrella misteriosa que vino conduciéndonos desde las lejanas regiones del Oriente, hemos llegado hasta aquí, jadeantes y rendidos de felicidad, para adoraros y ofrendaros: oro, incienso y mirra, como los ricos productos de nuestras respectivas tierras de la India, la Arabia y la Persia, en testimonio de nuestra veneración, fidelidad y obediencia como a Rey y Salvador de los hombres. ¡Bendito sea mil veces, Jesús, hijo de David que ha venido a visitar a su pueblo! ¡Bendito mil veces el fruto de las purísimas y santísimas entrañas de la Virgen María! ¡Alabad al Señor los que están en los cielos! ¡Alabad en las alturas! ¡Alabad todos sus ángeles! ¡Alabad todos sus ejércitos celestiales: legiones, potestades, serafines, querubines! ¡Alabad sol luna y estrellas del firmamento! ¡Alabad al Señor todos los abismos y cimas, fuego, nieve, granizo, hielo, viento y tempestad que obedecen a su palabra; montes, ríos y llanuras y océanos, todos alabad al Señor. Animales: fieras y ganados, reptiles y volátiles, alabad al Señor. ¡Oh venturoso pueblo de Israel, qué feliz debes sentirte, ya que ere el pueblo escogido y beneficiado por la gracia de Dios; pero tu indiferencia y ceguera mortal qué caro también has de pagarlo! Este presente día testifica en ciclo anual que del paterno sin desciende hecho niño tierno como salud que al mundo vivifica! Al depositar a tus divinas plantas mi símbolo de ofrenda, qué feliz me siento por el inmerecido favor que me habéis dispensado de ser primero de los mortales en declararme vasallo y servidor tuyo; el primero de tu reinado inextinguible y glorioso que perdurará por los siglos de los siglos hasta el infinito. Señor mío: que para salvar el género humano viniste al mundo con una estrella, y guiaste a los tres reyes del Oriente, ahora te adoro y confieso por mi Redentor y Salvador, Dios y hombre verdadero, pusiste en mi corazón y en el de la humanidad una ley que no varía jamás. Dirigiéndose a la Virgen dice: Con dulces acentos feliz lengua mía ensalza a María más bella que el sol; tu encanto señora, tu gracia y dulzura, tu honesta hermosura y amable candor al alma aprisiona, la vista embellece y al pecho enardece con célico amor. Oh hermosa flor desprendida de las sienes del eterno, tú eres como la perla de la concha nacida junto al peñasco que no iluminó jamás el astro del dolor. Risueña y fecunda tu pureza. Tu alma es pura como la brillante llamadle incienso. Madre de Dios; flor virginal. Virgen pura y lozana pues te concibió Sta. Ana. Con la gracia original. Alégrate rosa florida que en el templo presentada siempre fuiste esposa amada del mismo autor de la vida. Oh purísima blanca azucena que al Niño Jesús, virgen concebiste después que a Gabriel viste por su misericordia y gracia plena. Gózate nardo clavel cuyo penetrante olor sintió el niño precursor en el vientre de Isabel, gózate que estando llena de aquel bien que concebiste virgen pura le pariste sin dolor, ni …… mancha ni pena. Ave mía, flor de las flores por que tu pecho gracioso dio el sustento precioso al Señor de los señores. A SAN JOSÉ, le dice: ¡Oh San José Cuán indecible portento experimentaste cuando en tu esposa notaste un misterio incomprensible; por el gozo peregrino, que tu alma recibió, al saber que concibió del espíritu divino. Feliz tú, oh varón, casto esposo de María, se ha realizado ya el portento de la anunciada profecía. En tu establo nacido y entre pajas recostado, viniste tú al verbo encarnado, llorando de frió y transido. Bendito tu nombre también, mil veces bendito sea, junto con el de Jesús y María por siempre jamás, amén … Así los demás Reyes en la misma forma hacen su adoración con sus sendos discursos que agotan el mismo tema. Después de que el último Mago ha terminado de hablar, inmediatamente empieza la procesión del anda de la Sagrada Familia, que tiene que recorrer haciendo escala en más de 25 esquinas. En cada estación o parada tienen que incensar y luego recitar un salmo o verso, cada uno de los Magos, hasta que la procesión haya hecho todo el recorrido y vuelto a la iglesia de San Francisco. En la puerta del templo la procesión se detiene y los Magos se despiden con sendas declamaciones o salmos, luego de ello vuelven a cabalgar y se van con la banda de músicos al lugar de donde vinieron originalmente o sea a la casa donde se disfrazaron. Allí después del cambio de ropa, la mayordoma, sus familiares, amigos y todos los que tomaron parte en “La Adoración”, al son de entusiastas aires cachimberos, beben buenos copones de licor para el “ánimo” y emprender así, con más vigor la vuelta a la casa del mayordomo, bailando en ruedo engrampados de las manos a través de las sinuosidades del trayecto. Una vez en casa del mayordomo se arma y anima la fiesta entre la alegría del licor, que aumenta de grado, del baile típico, sobre todo, y la gran cena o banquete con que agasaja el mayordomo a todos los presentes, siendo preferentemente atendidos todas las personas que contribuyeron material, moral o económicamente al mejor realce de la fiesta de los Reyes. Terminada la cena vuelve animarse el ambiente con mayores bríos al compás de las “kachwas” y “tonderos” que muchas veces se amanecen. Al día siguiente se celebra la misa del “Uma Jampi” para luego salir la procesión de la Sagrada Familia que de una vuelta por la plaza y después de una o dos horas se realiza el “desate” o sea el recojo de los diversos adornos, con que estaban engalanados el templo y el anda. En este acto, necesariamente tiene que sacar al Niño Ojje, del templo, el nuevo mayordomo o mayordoma quien se lo lleva a su casa para velarlo todo el año. Pero como el Niño tiene muchísimos devotos, el mayordomo confía a las personas, sobre todo de su simpatía para que velen al Niñito por algunos días. Así se pasa de casa en casa todo el año. En caso de no haber mayordomo, el Niño se queda en su iglesia. Pero esto casi nunca sucede porque como le atribuyen muchos milagros y por tener, el Niño Ojje infinidad de devotos siempre es conducido y hasta disputado. Una vez que el mayordomo lleva al Niño a su casa, vienen los colaboradores espontáneamente para anotarse unos como alfereces que consiste en recibir dinero del mayordomo, por ejemplo diez o quince soles para devolver al año el doble de lo recibido; otros se apuntan para pagar las misas de la novena, otros para alveros, para toros encohetados, para castillos, globos, etc., etc. Para “Autor” que es la persona encargada de sacar una pandilla de bailarines con su respectiva orquesta (arpa, violín y clarinete). Otras se comprometen para tomar parte en la “Adoración” los diversos personajes, etc., etc. A todos estos comprometidos, por supuesto, agasajan tanto el mayordomo entrante como el saliente, quien para terminar la fiesta, va con su banda de casa en casa de sus alfereces, recogiendo el dinero repartido, invitándoles una copa de “puro”. Desde el primero de noviembre el mayordomo realiza su “yaycuchicu” o “yaycupacu” formal a todas las personas comprometidas de antemano. Consiste en llevarles a todas y a cada una de las personas un azafate de dulces de la localidad: tajadas de bizcochuelos, jallullas, mantecados, sararoscas, empanadas, etc., una botella de buen vino y otra de aguardiente. Así realizado se consideran formalmente comprometidas las personas no obstante de haber quedado seriamente para ayudar en la celebración, no solamente se resentirían sino hasta criticarían la descortés actitud del mayordomo que no supo cumplir con su deber.

CANTOS DE VIDA: TANA TANA

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