Lo más valioso de Huancavelica no es el oro: es nuestra cultura

Manuel Breña es un artista pleno: es actor, es músico, quiere ser maestro y, sobre todo, es un hacedor de mundos en miniatura donde retrata las tradiciones de Huancavelica, su tierra. Aquí nos demuestra que hay cosas más valiosas que los metales: la cultura, por ejemplo.

Autor: Gonzalo Pajares C.

En las fiestas religiosas huancavelicanas se conjugan la música, la poesía, la danza y el teatro. Son fiestas múltiples, que agrupan a todas las artes. Una de las más grandes es la del 6 de enero, un auto sacramental único en el país. El escenario es todo Huancavelica, y en ella se dramatiza la llegada de los Reyes Magos. Yo trato de representar estos rituales en mi trabajo. Manuel Breña Martínez, un excelente artista popular huancavelicano, nos habla de una de las fiestas de su tierra, que tan fidedignamente traslada a sus piezas de metal, madera y arcilla.

Hábleme de la fiesta del Dulce Nombre de Jesús…
Se celebra la segunda semana de enero y, al igual que la fiesta de los Reyes Magos, tiene como escenario a casi toda Huancavelica. La leyenda dice que el Niño bajó de los brazos de su madre y se fue a jugar, con otros niños, en las afueras de nuestra ciudad. Allí se encontró con unos arrieros y, con ellos, bajó a la costa.

Imagino que el Niño se perdió…
El Niño llega a una hacienda donde trabajan muchos negros, que son dirigidos por un caporal, quien también es su padre. Cuando este ve al Niño Jesús, de una blancura total, obliga a los negritos a bailar. Estos bailan contentos pues también están asombrados por su belleza y blancura. De pronto, de la cocina sale la mamá con un cucharón y también se pone a bailar. El Niño se marcha y, los negros desesperados, empiezan a preguntar por él y deciden ir a verlo a Huancavelica llevando uva, cachina, vino y pisco. Los negritos se pasean por la ciudad repartiendo regalos y besos a las cholitas guapetonas. Además, el caporal da el siguiente discurso:

Hijos de esta tierra del mercurio, mucho nos complace a los costeños de color la grandiosa y bulliciosa recepción que nos hace esta tierra serrana, la Villa Rica de Oropesa.

Es una fiesta grande y muy divertida, que incluye hasta un jocoso menú improvisado en verso. Por ejemplo: Aquí nos invitan un calientito hecho con aceite de máquina, para así disolver los cálculos de los riñones, y puedan seguir chupando todos los paracaidistas y los gorriones. (risas).

Hábleme del Viga Wantuy, ceremonia que está también en su trabajo…
Es un ritual que se lleva a cabo en las comunidades de Acobamba, de Tayacaja. Todo el pueblo, vestido con sus mejores prendas, se reúne para este trabajo, convocados por el varayoc. Algunos de los que van a cargar la viga usan una cabeza de venado porque, para ellos, el venado representa fuerza, valor, agilidad. Solo los más jóvenes y fuertes hacen este esfuerzo. Esta viga se usará en la iglesia, en una escuela, en una casa comunal. Se trabaja y, luego, hay fiesta, porque el trabajo no solo es una obligación, sino que también es rito y ceremonia.

¿Por qué decidió representar en su arte estas escenas?
Desde niño tuve este gusto por el arte y las fiestas populares, y todo gracias a mis abuelos y a mis padres, quienes me inculcaron el amor por Huancavelica y por sus costumbres. Además, mi padre y sus hermanos hacían de Reyes Magos en la fiesta del 6 de enero. Yo empecé haciendo pequeños papeles y hoy represento al rey Herodes.

Sus piezas son muy bellas. ¿Su destreza siempre fue así o la ha mejorado con la práctica?
Teniendo a mis maestros en casa, comencé profesionalmente a los 15 años haciendo máscaras y, después, pasé a los muñecos, pues mi interés era representar las fiestas y las costumbres típicas de Huancavelica. Mi trabajo de campo fue ir a todas las fiestas. Felizmente, soy muy observador. Esta cualidad se refleja en mis piezas.

¿Su interés en la Historia lo ha ayudado en su trabajo?
Claro, recorro nuestras comunidades registrando sus fiestas. Luego, plasmo todo en mis piezas y, espero algún día, contarles a mis alumnos todo lo que aprendí en mis viajes.

Huancavelica es un departamento minero. ¿Es un departamento rico?
Desde siempre, la minería no ha sido gratificante para Huancavelica. Desde la Colonia hasta ahora solo ha dejado migajas… y mucha contaminación. Lo más valioso de nuestra región es nuestra cultura, nuestras tradiciones y costumbres. Ojo, tradiciones y costumbres que no son indígenas, son una mezcla, una fusión de culturas que tiene ya varios siglos.

Sociedad Lun. 15 feb 10
publicado en peru21

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