La Maldición

Contaban los ancianos que, en tiempos remotos por el camino que se dirige del paraje denominado Otuto hacia Conopa, caminaba pausadamente un anciano de barbas largas  y plateadas, con vestimenta haraposa, en el trayecto encontró a un labrador que sembraba maíz a quién deteniéndole preguntó:

– ¿Qué siembras?
El labrador contestó: Siembro maíz, taita.

– Así ha de ser -dijo el viejo y continuó caminando. En seguida encontró a otros quienes sembraban papas y dirigiéndose al parecer al jefe del grupo preguntó:

– ¿Qué siembran?
– Sembramos piedras, viejo -respondió y soltó una carcajada muy burlona.
– Pues así ha de ser -respondió el anciano.

Pasado un momento, toda la extensión del terreno sembrado se convirtió en cerros rocosos.

Se dice que aquel anciano andrajoso era Dios, quien había descendido a observar sus predios y probar a su gente.

En la actualidad aquel lugar es una hermosa columna de rocas que merece ser visitado.

RECOPILADOR
Hugo Edinson Rojas de la Peña.

INFORMANTE
Germán Rojas Vilcas.

Huancavelicaperu.com

Recopilando Cultura Huancavelicana.

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